En la red

El nuevo troll 2.0 o cómo conseguir popularidad con cualquier treta

En este mundo 2.0 existen muchas maneras de darse a conocer. Unas buenas, otras malas. O éticas, diría yo. El “hacer ruido” (buzz) es la más efectiva. Algunos personajes han elaborado métodos de lo más curioso:

Fase 1 (la preparación):

- Pilla un artículo de una web americana y, sin permiso, por supuesto, tradúcelo.

- Quita de ese artículo muchos enlaces internos a otros artículos del autor original.  ¿Para qué vas a respetar su trabajo?

- Haz hotlink de las imágenes. Es decir, no las alojes en tu servidor. Que tiren del servidor del autor. Que él pague el ancho de banda.

- Que se duplique “tu artículo” por todo Internet, no hay problema. No digas nada.  Tú espera.

- (Mientras tanto, para entretenerte, puedes ir cogiendo otros artículos de otras webs y copiarlos.)

Fase 2 (el ataque)

- En cuanto veas que un blog famoso ha traducido el mismo artículo, pasados dos años, ponte en plan víctima y tuitea apropiándote del la autoría del artículo y acusando de robar “tu” trabajo.

- Cuenta con la sensibilidad de la gente ante el robo de contenidos. Muchos ni leerán los links (ver nota abajo).

Fase 3 (el mantenimiento)

- Si alguien no te da la razón al 100%, y escribe libremente su opinión del tema, quéjate de que no diste permiso para que publicaran ese artículo. Recuerda que todo Internet es tuyo y deben pedirte permiso para todo.

- Y, por supuesto, continúa insistentemente con tu campaña de que el artículo que has traducido “es tuyo”. La gente se lo creerá, ¿por qué ibas a mentir?

En definitiva: ha nacido una nueva forma de troll, el troll 2.0. El que, encima, va de víctima.

(Agradezco a mi conejillo de indias, Angeles Portillo, @zanguangua , que con sus actos me ha dado en bandeja los ejemplos ilustrativos para este artículo sobre el troll 2.0)

Que paso en meneame o la auténtica web 2.0

Cronología de los hechos:

- Un usuario muy respetado en meneame (me_meneo_pensando_en_ti), se queja de que una noticia enviada por él ha sido descartada (http://meneame.net/story/como-explicarle-nino-no-juegue-comida) mientras que otra que “incumple” la misma regla es aprobada. Pide explicaciones a los administradores de este doble rasero.

- El usuario es baneado.

- En su blog, explica su situación, y el post es enviado a Meneame.

- Los usuarios empiezan a posicionarse y piden que el usuario sea desbaneado. Los administradores empiezan a banear a todo aquel que no se posicione a su favor (solo hace falta leer los comentarios ocultos de los usuarios expulsados).

- En lugar de aceptar posiciones contrarias, y sin el respeto a los que realmente crean el contenido de Meneame, los administradores, con esta acción, provocan una auténtica revolución de los usuarios.

- Estos, enfadados por ser silenciados, empiezan a mandar noticias donde se refleja esta censura, consiguiendo en pocas horas que la portada esté plaga de noticias en contra de la actitud de los administradores.

Los administradores incurren, debido al nerviosismo, en una larga cadena de fallos:

- Banean a casi 500 usuarios.

- Rectifican la portada de Meneame. Cambian los titulares de todas las noticias, yendo en contra totalmente de lo que habían votado los usuarios:

 

- Cambian el karma a más de 7 para poder comentar y otras acciones que impiden que la gente pueda dar su opinión.

- La gente sigue si recibir respuestas.

- A las 24 horas, Gallir habla por primera vez de los hechos. Además, publica la lista de los baneados, sin permiso de estos y yendo claramente contra la LOPD.  (Recordemos que cualquier dato que identifique a un usuario con respecto a otro en un sistema (nick, email…) es considerado dato personal ante la LOPD). Y lo que es peor, cometiendo él mismo la misma falta que usa como excusa para banear el dia anterior.

- Desbanean pero no restituye el karma de los que votaron a las “malas” noticias, por lo que la medida populista esconde, en realidad, un baneo práctico, ya que estos usuarios no pueden usar las mismas herramientas que los demás .

En resumen: Internet es de los usuarios. La Web 2.0 está en sus manos. Y, sobre todo si los contenidos de tu sitio depende de ellos, siempre hay que tenerlos sumo respeto y escucharles siempre. Meneame no aprendió de caso Digg. Y me temo que tampoco de su revolución de ayer.

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