Mi querida tia Pili

Orgullo. Envidia. Envidia. Orgullo.

Eso es lo que siento por mi querida tia Pili.

Mi tía Pili lleva ya más de 50 años en Rwanda, ayudando a sus habitantes a vivir. Ha salvado cientos, por no decir miles de vidas dando la suya por los demás.

Allá por 1994 mi tia Pili se convirtió en una fenómeno de masas. Ese año estalló la guerra civil en Rwanda, y mi tía, junto con sus compañeras, protegió en su convento a unas víctimas de la guerra, cuando tenía a unos hombres armados en la puerta, durante días, exigiendo que se los entregara.

Mi tía, durante esos días de resistencia, salió mucho en la radio y en la televisión, contando con su lenguaje sencillo la barbarie de la guerra civil.

Al final, la rescataron (casi en contra de su voluntad), y cuando llegó a España la dieron el Premio Principe de Asturias.

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Orgullosa de ella es decir poco. Y envidia por tener esa fe que mueve montañas.

Aquí os dejo unas fotos que me he hecho con ella hace unos días. Ha vuelto a España para operarse, y dentro de poco volverá a su casa, a Rwanda. Y se llevará con ella todo mi cariño y mi amor. Todo mi respeto, mi orgullo y mi envidia.

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Te quiero, tia Pili.

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